18 septiembre , 2026
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San Juan

El regreso de Henry Martin al circuito que marcó su historia en el automovilismo

Henry Martin vuelve a encontrarse con uno de los escenarios que marcaron su vida deportiva. El histórico piloto sanjuanino será homenajeado en el Autódromo El Zonda-Eduardo Copello, el circuito donde construyó algunos de los capítulos más importantes de su trayectoria y al que regresará rodeado por su familia, sus afectos y el público de San Juan. En la previa, el campeón argentino de TC2000 de 1997 habló con Deportes al Plato sobre las sensaciones de este regreso, recordó aquella victoria inolvidable frente a figuras como Ernesto “Tito” Bessone y Juan María Traverso y dejó un mensaje para las nuevas generaciones: en un trazado tan exigente como El Zonda, el respeto y la paciencia son fundamentales.

El regreso moviliza recuerdos. Hay nombres, carreras, victorias y momentos que permanecen ligados a una trayectoria construida durante décadas. Para Martin, volver a ese escenario y hacerlo en el marco de un reconocimiento representa mucho más que regresar a un autódromo.

“Algo muy lindo. Agradecimiento, sobre todas las cosas, para toda la gente que ha estado involucrada en este proyecto”, expresó sobre el homenaje.

Los días previos también tienen una carga especial. Reencuentros, familiares, amigos y aficionados forman parte de una espera diferente a tantas otras que atravesó durante su carrera deportiva.

“Mucha intensidad, mucha motivación, muchos sentimientos encontrados. Así que contento y esperando que llegue el fin de semana de la carrera”, reconoció.

El Zonda y una palabra que lo define: mística

Martin conoce cada exigencia de un circuito que durante años puso a prueba a algunas de las principales figuras del automovilismo argentino. Cuando debe explicar qué significa correr allí, encuentra una palabra precisa.

“El Zonda tiene mística, es un circuito muy difícil, donde los errores se pagan caro”.

La definición viene acompañada por un consejo dirigido especialmente a los pilotos que comienzan a transitar su camino y tendrán que enfrentarse a las particularidades del trazado sanjuanino.

“Siempre lo aconsejable es ir de menos a más, girar y encontrarle la vuelta. Tiene muchas curvas enlazadas y entonces, si hacés una mal, en la siguiente más vale levantar el acelerador, porque si no te ponés en riesgo. Es un circuito para tener mucho cuidado”.

Detrás de esas palabras aparece la experiencia acumulada durante años de competencia. El límite, explica Martin, existe incluso para quienes han construido una extensa trayectoria dentro de un auto de carrera.

“Uno siempre va dentro de sus posibilidades y mientras vas controlando todo no hay miedo. Obviamente, cuando la cosa se sale de control, ahí sí hay miedo de golpearte, de que te pase algo. Todos tienen miedo”.

Una carrera que quedó grabada para siempre

Entre tantos recuerdos de El Zonda hay uno que sobresale. Martin vuelve mentalmente a 1997, el año que marcó su consagración en el TC2000.

“La primera de TC2000, que le gané a Tito Bessone en la última vuelta y el podio lo completó Juan María Traverso, que eran los dos referentes más importantes del automovilismo, campeón y subcampeón. Ganarle en San Juan con un autódromo lleno fue espectacular”.

Aquel 1997 permanece como una referencia inevitable en su trayectoria. Fue una temporada extraordinaria, con 13 victorias y una secuencia de siete triunfos consecutivos. Una racha que, según explicó el propio Martin, resulta muy difícil de reproducir bajo los reglamentos que posteriormente adoptó el automovilismo argentino.

“Después de ese año se cambió el reglamento, se empezó a penalizar con lastres, justamente para evitar que un piloto, un auto, domine. Entonces hoy todos los reglamentos del automovilismo argentino te penalizan con lastre. Es muy difícil que puedas ganar siete carreras seguidas”.

El consejo de Henry Martin para los jóvenes

El tiempo también cambió su mirada sobre el automovilismo. La experiencia permite observar una carrera deportiva desde otra perspectiva y comprender que la velocidad no puede trasladarse a los procesos de formación.

Su mensaje para quienes recién comienzan es concreto.

“Es un camino largo. No te hacés piloto, no te hacés el oficio de un día para el otro. No hay que saltarse etapas”.

Martin comenzó su camino en el karting y, al mirar hacia atrás, no construye un relato basado en arrepentimientos. Reconoce decisiones que podrían haber sido diferentes, particularmente fuera de la pista, pero también dimensiona el recorrido realizado desde sus comienzos y con los recursos que tuvo disponibles.

“A veces hay errores que se cometen en la parte política. Creo que Henry Martin se equivocó más en la parte política. Tampoco tuvo mucha suerte en ese aspecto. A veces la suerte te ayuda. Estoy conforme desde dónde salí, con los medios que teníamos, hasta dónde hemos llegado. ¿Podría haber sido mejor? Sí. ¿Podría haber sido peor? También”.

Cuando se le pregunta directamente de qué se arrepiente, su respuesta resume esa forma de mirar su propia historia.

“Podés haber tenido un error conductivo o en cómo planteaste tal o cual carrera, pero es parte del oficio. No hay nada de lo que me tenga que arrepentir. Está bien todo lo que pasó”.

Ahora El Zonda vuelve a aparecer delante suyo. Ya no es solamente el circuito de las curvas enlazadas, los riesgos y las decisiones tomadas en fracciones de segundo. También es el escenario de los recuerdos, de una carrera deportiva y del vínculo construido con el público de su provincia.

Por eso, antes de despedirse, Henry Martin dejó una invitación sencilla y directa: “Un cariño grande a todos los sanjuaninos y los espero en El Zonda”.

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