Del 15 al 21 de septiembre, en Asunción, Paraguay, se disputará el Sudamericano Sub 14 de Handball, y entre los convocados aparece un nombre que ya emociona a todo Pocito: Anselmo Salinas, el joven que convirtió su sueño en realidad y ahora vestirá la camiseta de la Selección Argentina en un torneo que reúne a los mejores equipos de la región.
En Pocito, donde cada tarde entrena en el estadio «Marcelo García» se llena de risas, esfuerzo y sueños, un joven empezó a escribir una historia que hoy lo trasciende. Se llama Anselmo Salinas, tiene 14 años y, con la humildad de quien no termina de asimilar lo que consiguió, recibió la noticia que lo cambió todo: fue convocado oficialmente a la Selección Argentina Sub 14 de Handball para disputar el Sudamericano en Asunción, Paraguay, del 15 al 21 de septiembre.

El recorrido hasta llegar a la lista definitiva no fue sencillo. Antes, Anselmo debió mostrar su talento en la concentración nacional de Olavarría, donde compartió entrenamientos con más de 40 chicos de todo el país. Allí, sus virtudes técnicas y su entrega convencieron a los entrenadores Rubén Bussolín, Luca Cruz Guerra y Lucas Moreno, quienes lo incluyeron en la nómina final.
Para Pocito, la convocatoria tiene un sabor especial: es la primera vez que un jugador formado en la escuela municipal de Pocito de Handball alcanza una citación sudamericana. Un premio al esfuerzo colectivo y al trabajo de base que impulsa la Municipalidad a través de sus programas deportivos.
Su entrenador, Gustavo Granado, lo conoce como pocos. Fue él quien lo vio crecer y quien mejor puede describirlo: “Anselmo es muy dedicado en el deporte y en sus estudios, está prácticamente 24/7 con una pelota… su virtud como jugador es la de ser zurdo, en el handball son muy buscados, más con las condiciones que él posee con su salto y potencia.”

El protagonista, todavía con la emoción a flor de piel, intenta poner en palabras lo que siente: “Quedé convocado para la selección argentina de handball sub 14 … todavía no lo puedo creer… haber quedado en la preselección fue un logro muy grande y quedar en la selección un sueño para mí. Mis expectativas son muy grandes porque he visto un equipo muy bueno y creo que podemos dar batalla, ganar y representar los colores como corresponde.”
Y si la felicidad es grande en Pocito, lo es aún más en su casa. Mónica Caballero, su mamá, no oculta la emoción: “Estamos muy felices y orgullosos como papás de Anselmo. La verdad que es muy merecido el lugar que tiene. Desde los cinco años que juega handball y le pone mucho entusiasmo. Es una pasión para él. Así que estamos felices y nos explota el corazón, ahora le toca dar un poco más de lo que él sabe y defender los colores.”
El torneo que lo espera reunirá a selecciones de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y dos representativos de Paraguay en el estadio COP “Escribano Óscar Harrison” de Asunción. Allí, en la capital paraguaya, Anselmo será parte de un certamen que no solo pondrá a prueba su talento, sino que también lo colocará como referente de una generación que empieza a soñar en grande.
El handball de Pocito ya no es el mismo: con Anselmo, el barrio, el club y todo un departamento aprendieron que los sueños pueden hacerse realidad.