El sanjuanino Jerónimo Giménez alcanzó un logro de alto nivel el domingo 26 de abril al quedarse con el Gran Premio CSI 2* en el Club Hípico La Silla de Monterrey, México, donde junto a “Pampero” construyó un recorrido sólido y preciso para celebrar en una de las pistas más exigentes del calendario internacional.
La actuación de Giménez en Monterrey tuvo todos los condimentos de una competencia de elite. En un escenario reconocido por su historia y por el nivel de sus participantes, el jinete argentino logró destacarse a partir de una combinación de lectura táctica, control del ritmo y una conexión determinante con su caballo.
“La Silla es un lugar muy imponente, de mucha historia, donde han saltado grandísimos jinetes. Tener una victoria ahí representa muchísimo”, expresó Giménez, dimensionando el valor deportivo del resultado.

El recorrido presentó desafíos particulares, especialmente por las características de la pista. “Por su tamaño, los caballos agarran un galope que puede ser muy bueno, pero a la vez no estamos tan acostumbrados a controlarlo”, explicó, en relación a las exigencias técnicas del trazado.
En ese contexto, “Pampero” volvió a responder con solvencia. El ejemplar, propiedad de Mario Oñate, mostró regularidad durante toda la competencia y fue determinante en el desenlace. “Su rendimiento fue excepcional, como me tiene acostumbrado. Es un caballo muy compañero mío, nunca deja sabores amargos”, destacó el jinete.

El camino hacia la victoria incluyó una ronda clasificatoria con un derribo, aunque con uno de los mejores tiempos, lo que ya marcaba el potencial de la dupla. En la instancia decisiva, Giménez logró capitalizar ese rendimiento y cerrar una actuación que lo llevó al primer lugar del podio.
Desde lo estratégico, el enfoque fue claro: priorizar la comodidad del caballo. “La estrategia era no molestar al caballo. Desde la mañana supe que estaba listo para algo grande. Era darle el espacio suficiente antes de los obstáculos, con el ritmo adecuado para lograr el salto deseado”, explicó.

Detrás del resultado hay una rutina de trabajo sostenida. Giménez detalló su preparación diaria, donde el vínculo con el caballo ocupa un lugar central. “Mi rutina empieza temprano, compartir tiempo con mis caballos, trabajar para ver cómo se sienten. Más allá de lo técnico, es pasar tiempo de calidad con ellos”, señaló.
El triunfo en Monterrey adquiere un valor especial dentro de su trayectoria. “En mi carrera, que es corta, todos los triunfos son importantes, pero este en particular por lo que representa la pista, por su historia. Ser uno de los que pudo ganar ahí me llena de alegría”, afirmó.
Además, el jinete remarcó el rol del equipo que acompaña cada proceso competitivo. “Trabajamos todos los días de sol a sol con un equipo grande: veterinarios, caballerangos, propietarios, entrenadores. Nos conforta mucho que el resultado final sea bueno”, expresó.

Finalmente, sintetizó el significado de la conquista con una definición concreta: “Esta victoria es la culminación de un trabajo”. Para el deporte sanjuanino y argentino, el resultado confirma la proyección internacional de Giménez en una disciplina que exige precisión, constancia y una relación única entre jinete y caballo.











