2 mayo , 2026
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La Vuelta a España, el gran escenario para Delfina Dibella

A los 19 años, la sanjuanina Delfina Dibella se prepara para disputar la Vuelta a España Femenina 2026, una de las carreras más importantes y exigentes del ciclismo internacional. La competencia se correrá del 3 al 9 de mayo, con siete etapas por el norte de España, en un recorrido que combina terreno duro y finales en alta montaña, con un cierre en el Angliru, uno de los ascensos más difíciles del mundo.

Su llegada a este nivel no es casual. En los últimos meses, Dibella mostró una evolución clara en su rendimiento dentro del calendario internacional. Entre sus resultados más destacados aparecen un 7° puesto en el Grand Prix Longitudinal del Norte, de categoría  UCI 2.1 y un Top 10 en la contrarreloj del Campeonato Panamericano 2026, donde fue la mejor argentina clasificada.

Ese crecimiento se suma a lo que ya venía construyendo en el país. Este año también fue protagonista en la Vuelta a San Juan, donde logró meterse en la pelea y sumar ritmo en una de las carreras más importantes del calendario nacional, reafirmando su proyección dentro del ciclismo argentino. Y, sobre todo, reafirmando el título de Campeona Argentina de Contrarreloj Individual, en Río Cuarto, Córdoba, entre las SUB23.

Su presente también se entiende dentro de un camino que otras ciclistas fueron abriendo con esfuerzo. En los 2000, corredoras como Valeria Pintos y Soledad Fernández lograron competir en pruebas internacionales en un contexto más complejo. Más adelante, Fernanda Yapura sostuvo presencia en Europa, mientras que proyectos como Las Xirayas de San Luis, con Carla Álvarez, Estefanía Pilz y Mariela Delgado, buscaron consolidar ese camino. También se suman experiencias como la de Maribel Aguirre en España y el presente de Julieta Benedetti, que atraviesa su segunda temporada en ese país.

La sanjuanina no solo llega a este nivel por resultados, sino también por la forma en que construyó su carrera en muy poco tiempo. Inició su camino competitivo recién en 2021 y, en apenas unos años, pasó de sus primeras experiencias en el ciclismo a competir en Europa y meterse entre las mejores del continente en pruebas contrarreloj.

Dibella logró dar un paso importante al sumarse al equipo italiano Vini Fantini–BEPINK. Según contó, todo empezó a cambiar después del Tour de El Salvador: “Después del Tour de El Salvador tuve una muy buena visibilidad, pude mostrarme mucho en la montaña”, explicó.

Ese rendimiento le abrió una puerta concreta. Durante el Campeonato Panamericano, entró en contacto con el equipo europeo, y poco después surgió la oportunidad: “Me contaron que justo se les había bajado una corredora y me preguntaron qué es lo que yo tenía en mente para el año”. La respuesta fue inmediata y sin dudas: “Para mí, poder ir con ellos era una oportunidad genial. Estaba dispuesta a participar en alguna carrera o lo que fuera”.

A partir de ahí, su carrera dio un giro. “Se me dio la posibilidad de firmar contrato para este año”, contó, y dejó en claro cuál es su enfoque en esta nueva etapa: “Le quiero sacar el mayor provecho”.

Dentro de la estructura del Vini Fantini–BEPINK, Dibella compartirá equipo con corredoras europeas que ya tienen recorrido en el pelotón internacional, como Gaia Segato, Sofia Arici, Andrea Casagranda, Marina Garau, Nóra Jenčušová y Elisa Valtulini. En ese grupo, la sanjuanina se integra como una de las ciclistas más jóvenes del plantel, dentro de una estructura que compite regularmente en el calendario UCI.

La Vuelta Femenina será, en ese camino, una prueba de máxima exigencia. Con más de 14.500 metros de desnivel acumulado, la carrera pondrá a prueba la resistencia y la capacidad de recuperación durante siete días seguidos, con etapas que irán aumentando la dificultad hasta llegar a la alta montaña.

Allí compartirá pelotón con 126 ciclistas de primer nivel, entre ellas cinco referentes latinoamericanas: la chilena Catalina Soto, campeona panamericana 2026; la brasileña Ana Vitória Magalhães; la cubana Arlenis Sierra; y las colombianas Juliana Londoño y Paula Patiño.

Antes del inicio, Delfina fue clara sobre cómo encara este desafío. Desde el equipo le pidieron sumar experiencia, y su mirada está puesta en eso: “Siempre con la mente de ir hacia adelante y tratar de dar lo mejor”.

Porque en una carrera de este nivel, donde cada etapa exige al máximo, el resultado no siempre es lo más importante. Lo que cuenta es poder sostener el ritmo, aprender y adaptarse. Y en ese proceso, la sanjuanina Delfina Dibella empieza a construir su lugar en el ciclismo internacional.

Porque en una carrera como La Vuelta, donde cada etapa exige al límite y no hay margen para errores, lo que está en juego no es solo un resultado. Es la capacidad de sostener el ritmo, de adaptarse a un pelotón que no espera y de responder en escenarios donde se define el nivel. La presencia de Delfina Dibella no pasa desapercibida, representa a una generación que empieza a acercarse con más frecuencia a la Elite y a medirse en igualdad de condiciones. Lo que ocurra en España será una referencia concreta, no solo para su carrera, sino también para entender hasta dónde puede proyectarse hoy el ciclismo argentino en el plano internacional.

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