La institución sanjuanina participó del 4° Encuentro Nacional de Minibásquet, desarrollado en el complejo Ave Fénix. Con jugadores de las categorías Premini y Mini, la delegación vivió dos jornadas de básquet, convivencia y aprendizaje. Franco Díaz, uno de los profesores del club, destacó el crecimiento personal de los chicos y el valor de compartir experiencias fuera del ámbito familiar.
El básquet fue el punto de encuentro, pero la experiencia dejó enseñanzas que fueron mucho más allá de los partidos. Sporting Club Estrella participó con una delegación de 35 chicos del 4° Encuentro Nacional de Minibásquet San Luis 2026, realizado del 9 al 11 de octubre en la provincia puntana, con el complejo Ave Fénix, ubicado en Juana Koslay, como escenario principal.

El encuentro reunió a instituciones de San Luis, San Juan, Mendoza y Córdoba, con actividades deportivas, recreativas y de integración. Para Estrella significó su tercera participación en este evento, que se ha convertido en una oportunidad para que los pequeños basquetbolistas compartan experiencias con jugadores de otras provincias.
Sin embargo, detrás de cada partido hubo otra historia: la de chicos de entre 8 y 11 años que viajaron con sus entrenadores, compartieron habitaciones, aprendieron a cuidar sus pertenencias y comenzaron a desenvolverse con mayor independencia.
Del viaje a la cancha: una experiencia que comenzó antes de jugar
La delegación sanjuanina partió el viernes en dos combis, con los integrantes de Premini y Mini distribuidos entre ambos vehículos. El traslado fue también el primer espacio de convivencia, donde los jugadores comenzaron a relacionarse y fortalecer los vínculos con sus compañeros.
Al llegar a San Luis, Sporting Estrella fue recibido por el club Guaycurú, donde compartió un triangular con la institución anfitriona y una delegación de Maipú, Mendoza.

Los encuentros deportivos estuvieron acompañados por una merienda compartida, una de las actividades previstas para favorecer la integración entre los participantes.
La jornada continuó con el traslado al complejo Ave Fénix, donde los chicos cenaron y se instalaron en habitaciones compartidas.
En diálogo con Deportes al Plato, Franco Díaz, uno de los profesores que acompañó a la delegación, explicó que la preparación del viaje también estuvo orientada a trabajar aspectos personales de los jugadores.
«El viaje en realidad empieza a partir de todas estas cuestiones de la ansiedad. Los chicos fueron relacionándose, conversando, conociéndose. Le metimos una dinámica para que se conozcan entre ellos y poder establecer ese vínculo de amistad que es el que vamos buscando», expresó.
Doce canchas y una jornada a puro minibásquet
El sábado, la actividad central se concentró en el complejo Ave Fénix, donde se dispusieron doce canchas para desarrollar los encuentros de manera simultánea.
La programación comenzó por la mañana y se extendió durante toda la tarde, con partidos de las categorías Premini, para chicos de 8 y 9 años, y Mini, destinada a jugadores de 10 y 11 años.
Sporting Estrella tuvo una intensa participación en ambas divisiones, acumulando numerosos encuentros a lo largo de la jornada.

Pero para Franco Díaz, el dato más importante no estuvo relacionado con los resultados deportivos.
«Han jugado tanto que lo que menos les ha interesado es el resultado. Creo que esa es la parte más positiva», destacó el entrenador.
Esa mirada resume uno de los principales objetivos del minibásquet: ofrecer a los chicos un espacio donde el juego, la participación y la formación tengan mayor importancia que el marcador.
Aprender a dormir lejos de casa y cuidar sus propias cosas
Uno de los aspectos más interesantes de la experiencia fue la convivencia.
Para varios integrantes de la delegación, pasar la noche sin sus padres representaba un desafío tan importante como participar de los encuentros deportivos.

Díaz explicó que previamente habían conversado con las familias para que los chicos quedaran bajo la responsabilidad de los entrenadores y acompañantes, mientras los padres participaban como espectadores.
La delegación se alojó en habitaciones con cinco cuchetas, una distribución que permitió compartir el espacio entre compañeros y trabajar hábitos de convivencia.
«En forma individual tienen que sacar su impronta en cuanto a cuidar sus elementos del viaje, sus pertenencias. No están con la mamá y el papá», explicó.
La experiencia incluyó situaciones cotidianas propias de la edad, desde organizar sus camas hasta hacerse responsables de su ropa y elementos personales.
El profesor reconoció que existía cierta preocupación inicial por la ansiedad de los chicos, especialmente durante la noche. Sin embargo, la convivencia se desarrolló sin inconvenientes importantes.
«La verdad que han sido espectaculares. No he tenido problemas con ninguno de los chicos que han viajado, así que ha sido un viaje muy lindo», señaló.
Una fiesta con desfile de delegaciones y la presencia de Rosco
El cierre de la actividad deportiva tuvo uno de sus momentos destacados alrededor de las 18 del sábado, cuando la organización convocó a las instituciones participantes para realizar la presentación de las delegaciones.
Los chicos recibieron una camiseta conmemorativa del encuentro y participaron de un desfile con banderas, mascotas y diferentes propuestas de animación, mientras las familias acompañaban desde las tribunas.
Uno de los grandes atractivos fue la presencia de Rosco, la reconocida mascota vinculada al básquet argentino, que realizó exhibiciones de volcadas, acrobacias y actividades con los pequeños jugadores.

También hubo juegos con las familias, premios, lanzamiento de camisetas y una merienda para los participantes.
Para los integrantes de Estrella, fue el cierre de una jornada que había comenzado temprano y que les permitió compartir muchas horas de básquet y actividades recreativas.
Finalizada la celebración, la delegación emprendió el regreso a San Juan durante la noche del sábado.
El valor de formar jugadores, pero también personas
Sporting Estrella viajó con 35 chicos, entre ellos cuatro niñas que participaron en equipos mixtos durante los encuentros. La delegación estuvo acompañada por los profesores Franco Díaz, Matías Aciar y Paulina Mora.
Más allá de la actividad deportiva, el viaje permitió trabajar aspectos fundamentales de la formación infantil: la autonomía, el compañerismo, la responsabilidad individual y la convivencia grupal.

Díaz también destacó el acompañamiento de las familias, que colaboraron para transmitir tranquilidad a los chicos antes de emprender el viaje.
«El mensaje ha sido muy claro: que disfruten, que la pasen bien», recordó el entrenador.
El 4° Encuentro Nacional de Minibásquet dejó así una experiencia que trasciende cualquier resultado. Para los pequeños jugadores sanjuaninos, significó compartir la cancha con chicos de otras provincias, hacer nuevas amistades y aprender a desenvolverse fuera de casa.
Porque en estas edades el básquet no se mide solamente en puntos o partidos ganados. También se construye en cada viaje, en las amistades que nacen y en las pequeñas responsabilidades que los chicos comienzan a asumir.
Y esa fue, posiblemente, una de las mayores enseñanzas que Sporting Estrella se trajo de San Luis.











